Pon un ‘josecarlos26’ en tu proyecto

Lo que voy a contar aquí hoy es algo que me da bastante vergüenza y, sin embargo, alberga una lección muy importante que forma parte esencial de la persona que soy hoy en día y de cómo enfoco mi trabajo y mi empresa.

Es la historia de un baño de humildad.

Una de esas cosas que se quedan grabadas en la memoria.

(…)

Hace más de 15 años (empieza a hacer tiempo de algunas cosas), recién comenzada mi etapa universitaria, yo tenía un pequeño blog en el que escribía algunos relatos y algo de prosa poética.

Como había leído a Nabokov, Cortázar y Capote, ya me creía un excelente literato.

No faltaba, además, entre los más cercanos, quien me dijera lo bien que escribía. Ahora, no es lo mismo ser el que mejor canta de tu pandilla que ser Andrea Bocelli. Eso se entiende, ¿no?

Durante un tiempo intenté entrar en los círculos literarios y ganarme la aprobación de algunos escritores que yo conocía. Pero… ¿qué buscaba? Ya llegamos.

Un día alguien comentó en mi blog. Fue una crítica feroz. Destrozaba lo que había escrito. Una tunda sin paliativos. Me llenó de rabia. Yo sólo quería aduladores. ¿Qué sabía de escribir ‘josecarlos26’?

Contesté inmediatamente. No recuerdo la respuesta exacta, pero lo que es seguro es que la rabia y la decepción estaban ahí, casi se podían oler.

Obtuve otra respuesta.

Resulta que ‘josecarlos26’ era un escritor de éxito que yo conocía y admiraba y que trataba de ponerme a prueba y entender mi capacidad para aprender y encajar las críticas. ¡Y vaya si obtuvo lo que buscaba! Me quedé helado. Me costó una semana digerir todo aquello.

No es como si aquella experiencia me convirtiera en un buda de la noche a la mañana, pero cada vez más a menudo intento no enamorarme de mis ideas y mis trabajos, mantener la mente abierta y escuchar a todo el mundo.

Algo que veo de manera habitual en mi trabajo, en la creación de productos digitales, es el apego a las ideas y a todo lo hecho anteriormente, una sensación de coste hundido abrumadora.

Personas que no llevan a cabo las investigaciones correctas para no enfrentarse a los usuarios que no quieren sus apps. Gente que únicamente busca reforzar sus hipótesis (sesgo de confirmación), pero que no las confronta.

Y, paradójicamente, se ven inmersos en procesos de desarrollo largos y costosos que afrontan con una venda en los ojos. Mientras sean capaces de esquivar a ‘josecarlos26’, todo estará bien.

No lo esquives. Búscalo.

Pon un ‘josecarlos26’ en tu proyecto.

Una parte importante de mi trabajo cuando hablo con un cliente o prospecto es hacerle ver todo lo que no sabemos. Normalmente son muchas cosas. Y no pasa absolutamente nada. Es normal. Preocúpate si crees que tienes una idea innovadora, algo que nadie ha hecho antes, y crees saber todo al respecto.

La clave es estar dispuesto a afrontar el proyecto con el ánimo de un explorador; con la mente, los ojos y los oídos bien abiertos. Sin apego. Deseando encontrar al ‘josecarlos26’ que te lleve al siguiente nivel y te separe de todos aquellos ciegos enamorados.

Hoy no quieres una app. Hoy quieres a ‘josecarlos26’.




“The night of the fight, you may feel a slight sting. That’s pride fucking with you. Fuck pride. Pride only hurts, it never helps.”

– Marsellus Wallace

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