No sabes lo que quieres y no es tu culpa: te están engañando

El proceso de creación de productos software a medida está roto y no tiene ningún sentido tal y como se enfoca en muchas empresas de servicios.

Imaginemos un cliente que tiene un negocio del que sabe mucho; se me ocurre, por ejemplo, que tiene un servicio de gincanas divertidas para despedidas de soltero. BTW, hace poco estuve en uno y fue horrible (pero esa es otra historia).

El cliente quiere digitalizar su proceso de reservas, gestión de monitores, alquiler de material, etc. Entonces contrata a un programador o empresa el desarrollo de una aplicación móvil.

“Hazme una app para reservar mis servicios y gestionar los activos”.

¿Está clarísimo, no?

El cliente espera que te pongas a picar código al día siguiente. Porque así es como se hacen las apps… ¿no?

(…)

La cosa es que el cliente no lo sabe, porque el proceso de desarrollo de PRODUCTOS de software está roto, pero no quiere una app.

El cliente lo que quiere es uno o varios productos que van a ser usados por diferentes tipos de usuarios finales y que van a permitir a esos usuarios conseguir determinados objetivos.

Por lo tanto, picar una línea de código sin tener:

  • Una estrategia en la que se definan los objetivos de negocio del producto y quiénes van a usar esos productos;
  • Un alcance definido para el producto o productos cuya estrategia se ha definido previamente;
  • Unos wireframes que nos permitan hablar de la arquitectura de la información y contenidos y organizar las características definidas como alcance;
  • Un prototipo que nos permita validar el producto frente a los interesados,

es el equivalente a comenzar a escribir ‘Crónica de una muerte anunciada’.

¿Qué es esperable obtener?

  • Cambios frecuentes en lo que el cliente pide a medida que ‘se va dando cuenta de que…’;
  • Usuarios que no entienden cómo usar el producto, que no saben qué esperar de sus acciones al interactuar con el mismo o que directamente no lo usan porque les resulta incómodo e insatisfactorio;
  • Problemas de gestión de las expectativas y de comunicación entre el cliente y el equipo de desarrollo;
  • Selección errónea de tecnologías y recursos…

Debemos darnos cuenta de que no queremos apps (como un grupo de funciones empaquetadas para usarse en un teléfono), sino que queremos productos y que todo producto es usado por una persona.

Debemos entender que el desarrollo estricto de la app es el corolario de un proceso de creación que necesita de trabajos previos (y paralelos) relacionados con áreas como el Product Management o, más concretamente, con la experiencia de usuario.

¿Lo ves claro?

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1 comentario en “No sabes lo que quieres y no es tu culpa: te están engañando”

  1. Tomas Pardellas

    Me encanta esta parte : «»Cambios frecuentes en lo que el cliente pide a medida que ‘se va dando cuenta de que…’; «»

    Se puede aplicar a un montón de cosas 🙂

    Muy buen artículo para enseñar en muchas de las interacciones preliminares con futuros clientes

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