Decir ‘no’ a todo lo demás

(Originalmente publicado en LinkedIn)

La gente que triunfa es la que dice ‘NO’ a todo lo demás.

Vamos primero con lo obvio:

– Cuando digo ‘Sí’ a mi mujer, estoy diciendo ‘No’ a todas las demás mujeres.
– Cuando digo ‘Sí’ a un primer plato en un menú, estoy diciendo ‘No’ a todas las demás opciones.
– Cuando digo ‘Sí’ a un lugar de residencia, estoy diciendo ‘No’ a todos los demás lugares maravillosos del mundo.

Al menos esto es cierto por un tiempo: mientras siga con mi mujer; hasta el próximo menú; hasta el día en que me mude.

El problema es que en la sociedad actual, donde el narcisismo y el hedonismo están a la orden del día, y en la que nos vemos constantemente bombardeados por estímulos de toda clase, se nos dice (quien quiera que sea que tenga ese interés) que no debemos renunciar a nada. Que no tenemos por qué.

¡Eh!… porque ‘tú lo vales’.

Así, nos vemos inmersos en una espiral en la que nos pasamos el día corriendo detrás del nuevo ‘shiny object’ (fíjate que se habla de ese Síndrome del Objeto Brillante); esa nueva cosa que, esta vez sí, nos llenará y nos situará de una vez por todas donde queremos estar.

Como no nos podemos duplicar y tener dos mujeres (no, no, no…), ni comer dos menús, ni vivir en dos lugares a la vez, lo que hacemos es acortar cada vez más el intervalo. Nos vemos saltando de romance en romance, saliendo a comer de aquí para allá, convirtiéndonos en nómadas digitales… (jeje, aquí me viene algún palo).

Si has llegado aquí, probablemente estarás preguntándote qué hace esta publicación en LinkedIn; si esto no será demasiada filosofía; si no me he desayunado una botella de cava que me quedaba de nochevieja.

La cuestión es que todo lo arriba mencionado aplica al mundo empresarial y de los negocios. Lo raro sería que, siendo humanos, no lo hiciera.

Últimamente tengo la sensación de que todo el mundo necesita hacer 100 cosas nuevas al día para sobrevivir (o medrar, o forrarse; a cada cual lo que le toque). Tenemos que estar a la última, expandirnos a nuevas áreas y ser competentes en todas ellas, claro, porque de eso depende generar ingresos y no perder la oportunidad, ¿verdad? FOMO a tope. En mi mundo, el de la programación, es absolutamente de locos.

¿Tú también te agotas de sólo pensarlo?

Pues bien, te voy a dar una buena noticia. Esto no sale de ninguna estadística. No está respaldado por ningún estudio de la Universidad del HardBar, que dice Sho-Hai. Es mi humilde opinión y nace de la mera observación.

La gente que triunfa a mi alrededor es la gente que persevera. Que dice ‘no’ a todo lo demás y lo hace forma consciente, sin ansiedad.

Que sabe que las cosas llevan un tiempo de maduración y que convertirse en un buen profesional implica no estar saltando de un lado para otro, sino trabajar cada día dentro de su parcela y apoyarse en las personas adecuadas.

Por eso en 2024 mi plan es no hacer nada nuevo. Quiero esquivar esos objetos brillantes. Quiero hacer un poco mejor lo que ya hacía en 2023.

¿Y tú cómo te sientes?

Si te gusta, comparte:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio